sábado, 24 de enero de 2009

Bob Marley en Ibiza


Al día de hoy, muchos son escépticos e incrédulos de los acontecimientos musicales que se vivieron en las noches de verano de la década del 80 en Ibiza, especificamente en la vieja Plaza de Toros. Y la actuación deBob Marley & The Waillers fué eso, un acontecimiento brutal en la isla.



Esta incredulidad se ve alimentada por lo escaso de la información gráfica y de los pococs registros sonoros del recital. Sin embargo, pasó. El huracán jamaiquino pasó por Ibiza, paraiso hippy de la época, dejándo su huella en aquellos que pudieron presenciar ese recital del año 1978, tres años antes de la desaparición física de Bob.



Inserto en su gira europea, la posibilidad de estar en la Ibiza hippy tentó a Marley de llegar a esta isla, con toda su troupe, armados con gigantescos joints de la mejor ganja, sabiendo que aquí no se lo miraría ni se lo juzgaría. Dicen los que lo vivieron que estaban afincados en una casa de San Carlos y cenaron después del show en Las Dalias (no hay fotos de esta cena)...sin embargo sí hay un registro gráfico realizado por dos periodistas de Ibiza para un programa de radio local.



Algunos supervivientes de esa noche de reggae han guardado, como reliquias, tickets de entrada (a 1000 pesetas !!!), posters del anuncio del show, flyers con los puntos de venta, pases de prensa, convirtiéndose con el transcurrir del tiempo, en verdaderas joyas.

Los productores que se animaron a traer a Marley a Ibiza era una pareja de ingleses, los cuales pensaban hacer una serie de recitales, los cuales incluía a Suzy Quatro. De hecho se realizó, pero no tuvo la concurrencia esperada.

A continuación reproduzco la visión que tuvo Carlos Tena de su encuentro con Bob Marley, en la finca de San Carlos :

"......

A lo largo de sus escasos 40 kilómetros de largo y 20 de ancho se encuentran cientos de playas, calas y cuevas marinas donde disfrutar de las aguas cálidas del Mare Nostrum, pegarte un baño de dioses esperando la llegada de una sirena despistada o una ninfa caprichosa, o residir en cualquiera de esos pequeños e inimitables pueblos, formados con acogedoras casas blancas, donde refugiarte de la multitud tras un concierto memorable y de los periodistas de medio mundo que intentan lograr la consabida exclusiva.

Y como Bob Marley sabía que sus inmensos porros de marihuana no iban a contaminar la atmósfera de la ya de por sí aromatizada isla, nos permitió, a Ángel Casas y a mí, con las cámaras del Popgrama (TVE-2), penetrar hasta los aledaños de la mansión que se le había alquilado para reposar tras el concierto dado en la Plaza de Toros ibicenca, en una pacífica tarde de 1980. La verdad es que el amigo Marley no nos recibió con sonrisas o al menos un par de cervezas, sino con un gesto de “Espérense ahí donde están” (en la entrada del jardín), mientras disfrutaba de un inmenso joint en forma de paraguas y dos grouppies (bellísimas colipoterras a sueldo del promotor del show), que se supone habían hecho disfrutar a Bob tras la opípara cena que se les sirvió en el restaurante Las Dalias.

Ni en la comilona, ni durante el concierto, ni en el recorrido, ni en el aeropuerto, la Policía Nacional o la Guardia Civil quiso intervenir el más de kilo y medio de marihuana de la buena que se trajeron los Wailers, sus mujeres y demás personal del staff, sólo para 48 horas. ¡Hay que ver cómo se colocaban los condenados¡… Y nosotros, ni una puta cerveza. Tras varios intentos y miraditas de mi parte a las guapísimas y esculturales mozas, para que influyeran en Marley y nos permitiera realizar la entrevista soñada, una de ellas, la más rubia y tetuda, de ojos azules y pícaros, me sonrió benévola y nos llamó mientras abrazaba a Marley, para que fuéramos ubicando las cámaras y los micrófonos.

Tal vez fue el ganja, tal vez el nerviosismo de hallarnos ante una estrella del calibre de Bob, quizás el inglés con sabor a patois del autor de No Woman, no Cry, o el nuestro de andar por casa, el caso es que no nos entendimos en absoluto y aquello se convirtió en un diálogo de besugos, entre una pantomima a lo Tip y Coll o un monólogo de Pedro Reyes. Como cuando le pregunté al discípulo de Salomón por un incidente que, al parecer, le había costado un disparo en uno de sus brazos, a lo que me contestó que eso jamás sucedió. Una hora más tarde, cuando ya las cámaras habían acabado de rodar, me mostraba una cicatriz en su brazo izquierdo y decía: “Mira, fíjate qué balazo me metieron hace unos años durante una refriega en Kingston”. Se nota que la marihuana coloca y desubica al mismo tiempo, dependiendo del humor, de las ganas y de la atención que hayas prestado a los reporteros. Jamás en mi vida profesional (en la sexual, muchas más veces, claro) me he sentido tan avergonzado por haber desperdiciado una ocasión única e irrepetible. Mis compañeros me consolaban diciendo que en esas circunstancias, a cualquiera le hubiera sucedido lo mismo. Marley estaba paseando por el Paraíso, pero Angel Casas y yo, intentábamos hacer periodismo musical. Muy jodido el asunto, brothers. El caso es que, un año más tarde, Bob moría víctima del cáncer de pulmón que se le había detectado en 1977, del que no hizo ni pajolero caso, desafiando a las células malignas con sus inocentes creencias, su Biblia, su Haile Selassie, sus porros y su reggae.




Hoy, aquellos pocos minutos que inmortalizamos en Ibiza, se encuentran en algún lugar de la videoteca de Prado del Rey, en una de las sedes de TVE, y yo no tengo ni una puñetera copia. Manda huevos, que diría Trillo. Hace unas semanas, el 11 de Mayo de 2006, se cumplieron los 25 años de la muerte de genial creador jamaicano, así que no me he podido resistir a la hora de homenajear a este auténtico representante de la más genuina música popular jamaicana.



Bueno...al final de la nota el periodista se lamenta de no tener una copia de aquel mítico reportaje...pues bien...aquí está :



A disfrutarlo !!

1 comentario:

  1. FLIPANTE OMAR, FLIPANTE. DESPUES DE 20 AÑOS HE VUELTO A VER LA MÍTICA ENTREVISTA DE ANGEL CASAS.

    GRACIAS...

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